En 1968 se descubre la Cueva de Tito Bustillo que debe su nombre a uno de sus decubridores, el cual falleció poco después en un accidente de montaña. Después de la Cueva de Altamira, en la vecina Cantabria, la de Tito Bustillo es una de las principales del mundo.
La Cueva forma parte de una red de cavernas conectadas entre sí y pertenecientes a una misma formación caliza.
La práctica totalidad de Tito Bustillo está pintada. Las representaciones rupestres van variando según las épocas y se superponen entre sí, dependiendo de las preferencias de quienes habitaron la cueva entre el 22.000 y el 10.000 a. C.
Aunque existen varias pinturas algunas tan representativas como la del caballo, es interesante el hallazgo de la pintura de un cetáceo (muy poco habitual en el arte rupestre). También son interesantes las figuras con motivos sexuales y el hecho de que la cueva ejerciese de asentamiento durante muchos años y no fuese simplemente un refugio provisional.
Las normas de conservación de la cueva impiden un volumen de visitas alto por lo que el número de visitantes diario es muy reducido. Pero es posible reservar hora para visitar la cueva, lo que se puede hacer a través del número 902 190 508 o a través de internet
Además se puede visitar la Cuevona de Ardines, que también tiene limitado el número de visitantes diarios pero para la que no es necesario reservar sino simplemente hacer cola. La Cuevona de Ardines es una gruta que, por un derrumbe hace cientos de años, quedó inconexa con respecto al resto de la Cueva de Tito Bustillo.
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